Condenado un urbano por lesionar al escolta de Enric Millo en un forcejeo por una multa de tráfico

EUROPA PRESS

  • El exdelegado del Gobierno en Cataluña se encontraba almorzando con Xavier García Albiol cuando se originó la discusión.
  • El escolta resultó lesionado cuando el polícia local que quería sancionale le impedia bajar del vehículo.

Xavier Garcia Albiol y Enric Millo.

El Juzgado de Instrucción 22 de Barcelona ha condenado a un guardia urbano a pagar una multa de 180 euros por un delito leve de lesiones al escolta del exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo en un forcejeo cuando el policía local iba a sancionarle por estar mal aparcado en un paso de peatones, según la sentencia.

Millo estaba almorzando con el diputado del PP en el Parlament Xavier García Albiol en un restaurante de la Barceloneta el 25 de octubre de este año y sus escoltas les estaban esperando aparcados en un paso de peatones, por lo que un agente barcelonés les dijo que tenían que abandonar el lugar, según ‘La Vanguardia’.

El escolta de Albiol, agente de los Mossos d’Esquadra, retiró el vehículo pero rechazó hacerlo el de Millo, de la Policía Nacional, por lo que el guardia urbano dijo que tenía que sancionarlo y se entabló una «discusión«: El guardia urbano persistió en su comportamiento de sanción y el policía nacional, que estaba en su vehículo, quiso bajar.

Entonces empezó un forcejeo entre ellos porque el policía nacional quería bajar y el guardia urbano se lo impedía, y cada uno empujaba la puerta en dirección contraria, resume la sentencia, y finalmente resultó lesionado el escolta debido a «la insistencia y la fuerza con la que el guardia urbano empujaba» la puerta del policía, que no desistía en querer bajar.

En el juicio, el policía nacional explicó que ese día se identificó ante el urbano y le avisó de que Millo estaba a punto de salir; el mosso que estaba con él aseguró que el policía local les dijo ‘aquí mando yo‘ en tono chulesco, mientras que el urbano afirmó que extendió el boletín de denuncia porque el escolta no quiso mover el coche mal aparcado, y que retuvo la puerta «para que no le alcanzara y ello en un acto instintivo».

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