La Barcelona de los restaurantes con huerto propio

Un tomate que apenas acaba de dejar la planta que lo nutrió ni sabe ni huele igual que uno castigado por días de transporte y nevera. Sin entrar en el aspecto nutricional. Aplicando la tesis a cualquier fruta o verdura que se precie y en plena tendencia a dar protagonismo al repertorio vegetal en la buena mesa y la cocina saludable, no es de extrañar que desde hace unos años cualquier restaurante que se precie presuma de servir “producto de proximidad”, aunque sea difícil certificarlo. En ese escenario de reverencia a los frutos de la tierra con menos kilometraje, el siguiente paso está siendo en no pocos restaurantes controlar su propio terreno de cultivo, sea de propiedad, gestionado en exclusiva, o con un vínculo directo -casi amoroso- con el payés: del huerto a la mesa.

Seguir leyendo….

Ir a la fuente
Author:

Powered by WPeMatico