Vecinos recurren a la ley para que la escuela Entença de Barcelona no se instale en un jardín público

CARLA MERCADER

  • Interpondrán un recurso contra la ubicación del centro en barracones en Marcos Redondo.
  • Denuncian que perderán un espacio verde , que se verá afectada la movilidad y falta de participación.
  • El Ayuntamiento prevé que la escuela se ponga en marcha allí en septiembre a pesar de las protestas.
  • A la asociación de familias de alumnos no le convence el lugar pero lo acepta porque no le ofrecen otro.

Escuela Entença Marcos Redondo

Tras haber protagonizado diversas movilizaciones en la vía pública en las últimas semanas, con cortes de la avenida Sarrià incluidos, los vecinos de los jardines Marcos Redondo del Eixample de Barcelona, contrarios a que se sitúe provisionalmente la escuela Entença en barracones en este espacio verde, van a dar un paso más. Emprenderán acciones legales contra este proyecto del Consorci d’Educació de Barcelona, formado por el Ayuntamiento y la Generalitat. Lo anuncia Chus Llorens, portavoz de la Plataforma d’Afectats Jardins Marcos Redondo, mientras que desde el Consistorio dan por hecho que el centro educativo empezará a funcionar allí en septiembre, coincidiendo con el inicio de curso. Fuentes del consorcio, sin embargo, dicen ahora que «no está decidido», a pesar de que ya se están haciendo obras.

Los trabajos consisten en catas de comprobación de servicios de la calzada, y mientras que desde el Consorci d’Educació afirman que «forman parte de los estudios preliminares» para determinar si la escuela se puede construir en este espacio verde en el cruce de Comte Borrell, Buenos Aires y Sarrià, la representante vecinal asegura que son preparativos para levantar los barracones. «Según nuestros expertos, son obras que costarán más de un millón de euros», apunta Llorens, y explica que se han unido 12 comunidades de vecinos para poner el asunto en manos de abogados. La idea, indican otras fuentes de la plataforma de afectados, es interponer un recurso contencioso-administrativo.

Los vecinos no solo denuncian que instalar la escuela provisionalmente en barracones en los jardines Marcos Redondo supondrá perder una zona verde durante años –no se prevé una ubicación definitiva para el centro escolar a corto plazo–, sino también que el colegio quedará rodeado por un muro que denigrará el espacio público y que el proyecto provocará problemas de movilidad. «Yo vivo en Buenos Aires y saldré de mi finca y me encontraré una pared», dice Llorens, y explica que como consecuencia de la construcción del centro escolar, está previsto restringir el tráfico en esta vía para pacificarla, lo que comportará dificultades de acceso a garajes y de circulación para los vehículos de emergencia, así como la supresión de paradas de autobús.

«No nos hemos comprado un piso aquí para esto», se queja. Además, afirma que «el Ayuntamiento hace chapuzas sin informar», ya que se enteraron de los planes municipales de forma «casual».

«Todos los partidos políticos del Consistorio accedieron a reunirse con nosotros sin problemas excepto BComú», cuenta, y añade que finalmente hace unos días lograron un encuentro extraoficial con personal técnico de la formación de la alcaldesa, Ada Colau. «Nos vinieron a decir que ya podemos poner demandas porque vamos a perder frente los servicios jurídicos del Ayuntamiento», asegura. También señala que tienen la esperanza de que tras las pasadas elecciones municipales haya un cambio de color político en el Consistorio que frene el proyecto. «Hemos recibido muchos apoyos de partidos. Todos dicen que lo que se pretende hacer es una aberración», hace saber.

Hasta el momento, los vecinos, además de haber colgado pancartas de protesta en los balcones y de haber organizado movilizaciones –la última, una manifestación el pasado martes por la tarde–, han reunido unas mil firmas a través de la plataforma Change.org y alrededor de 500 a pie de calle.

A pesar de las quejas, fuentes del Ayuntamiento afirman que está previsto que la escuela empiece a funcionar en los jardines Marcos Redondo en septiembre, porque prima que «los niños estén escolarizados».

Explican que el centro abrió hace tres años en barracones en el recinto de la escuela Industrial porque no había otros terrenos del Eixample donde situarlo, y que se ha quedado pequeño, porque mientras que ahora acoge P3, P4 y P5, el próximo curso también incluirá Primaria. Ampliarlo sin un cambio de ubicación, dicen, supondría hacerlo sobre una subestación eléctrica que emite ondas electromagnéticas.

Cuentan también que se ha realizado un «trabajo intensísimo» para buscar alternativas a los jardines y que estas se han trasladado al Consorci d’Educació, pero que el organismo solo ha visto adecuado este espacio verde.

Por su parte, la portavoz de la Associació de Famílies d’Infants Escola Entença, Constanza Saavedra, apunta que la propuesta de ubicar el centro educativo en los jardines Marcos Redondo no les convence, porque están pegados a «la avenida Sarrià, por donde pasan 50.000 vehículos al día», pero que la han aceptado porque es «la única» que les ofrece el Ayuntamiento. Afirma, asimismo, que entiende «perfectamente las quejas vecinales».

Por otro lado, explica que se les ha prometido que la escuela estará en los jardines «un máximo de cuatro años», hasta que se encuentre una ubicación definitiva. El gobierno municipal defiende que esta sea un solar del Clínic detrás del mercado del Ninot, que lleva varios años en desuso. Esta solución, sin embargo, requiere de un acuerdo complejo entre el hospital, que debería ceder el terreno, y varias administraciones. El Clínic pretendía, en un principio, ampliar sus instalaciones en este solar, pero ahora considera su tamaño insuficiente y reclama hacerlo en la escuela Industrial.

El vecindario, en lucha por su zona verde

Sonia González, 66 años, vecina

«Es un desastre urbanístico para el barrio y un grave perjuicio para los vecinos. El Ayuntamiento lo sabe perfectamente. De ahí la total opacidad con la que ha llevado el asunto. Lucharemos hasta el final».

Montse Gimeno, 67 años, vecina

«Estamos en contra de que nos priven de uno de los pocos parques que tiene el barrio y de que empeore la movilidad. Tampoco nos parece bien el muro de altura considerable con el que se pretende rodear la escuela».

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Author: CARLA MERCADER

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